VIDE: CHRONOS
Kâla es propiamente el Tiempo "devorador" 1 , pero designa también, por transposición, al Principio mismo en cuanto "destructor", o más bien "transformador", con respecto a la manifestación, a la cual reduce al estado no-manifestado reabsorbiéndola en cierto modo en sí mismo, lo cual constituye el sentido más elevado en que puede entenderse la Muerte. Se lo asimila también, simbólicamente, al Sol, y sabido es, por otra parte, que el león, cuya máscara ( sinha-mukha ) adopta, es más particularmente un símbolo solar; esto nos reconduce a lo que exponíamos anteriormente sobre la Ianua Caeli, y Coomaraswamy recuerda a este respecto que Cristo, quien ha dicho: "Yo soy la Puerta", es también, a la vez, el "León de Judá" y el "Sol de los hombres"2 . En las iglesias bizantinas, la figura del Pantokrátôr o Cristo "en majestad" ocupa la posición central de la bóveda, es decir, la posición que corresponde precisamente al «ojo» del domo; y éste, según lo hemos explicado en otro lugar, representa, en la extremidad superior del "Eje del Mundo", la puerta por la cual se efectúa la "salida del cosmos"3 .
Volviendo a Kâla, la figuración heterogénea conocida en Java con el nombre de Kâla-mákara, en la cual los rasgos del Mákara se combinan con los del león, tiene también una significación esencialmente solar, y a la vez, por su aspecto de Mákara, se refiere más precisamente al simbolismo de Váruna. En cuanto éste se identifica con Mrtyu o con Yama 4 , el Mákara es el cocodrilo ( çiçumâra o çimçumârî ) de fauces abiertas que se sostiene "contra la corriente" y representa la vía única por la cual todo ser ha de pasar necesariamente, presentándose así como el "guardián de la Puerta" que aquél debe franquear para liberarse de las condiciones limitativas ( simbolizadas también por el pâça de Váruna ) que le retienen en el dominio de la existencia contingente y manifestada5 . Este cocodrilo es el Ammit de los antiguos egipcios, monstruo que aguarda el resultado de la "psicostasis" o "pesada de las almas" para devorar a quienes no hayan pasado satisfactoriamente esta prueba. Es también el mismo cocodrilo que, abiertas las fauces, acecha al "loco" del vigésimo primer arcano del Tarot; el "loco" se interpreta generalmente como la imagen del profano que no sabe de dónde viene ni adónde va, y marcha ciegamente sin conciencia del abismo al cual está a punto de precipitarse ). Por otra parte, el Mákara es, en el Zodíaco hindú, el signo de Capricornio, es decir, la "puerta de los Dioses"6 . En lugar del aspecto de cocodrilo "devorador", el Mákara reviste entonces el aspecto del delfín "salvador" ); tiene, pues, dos aspectos aparentemente opuestos, "benéfico" y "maléfico", si se quiere, que corresponden también a la dualidad de Mitra y Váruna ( reunidos en pareja indisoluble bajo la forma dual Mitrâvárunau ), o a la del "Sol diurno" y el "Sol nocturno", lo cual equivale a decir que, según el estado al cual ha llegado el ser que se presenta ante él, su boca es para éste la "puerta de la Liberación" o las "fauces de la Muerte"7 .
Este último caso es el del hombre ordinario, que, pasando por la muerte, debe retornar a otro estado de manifestación, mientras que el primer caso es el del ser "calificado para pasar a través del medio del Sol"8 , por vía del "séptimo rayo", porque ya se ha identificado con el Sol mismo y así, a la pregunta: "quién eres tú?", que se le formula cuan do llega a esa puerta, puede responder con verdad: "Yo soy Tú".
NOTAS: